EXPERIMENTOS QUE SE PUEDEN COMER

INTRODUCCIÓN

El objetivo fundamental es poner al alcance de los alumnos y sus maestros experimentos sencillos y didácticos.

Los experimentos reflejan lo que ocurre en la vida diaria. Los materiales que empleamos son muy fáciles de conseguir. El supermercado es la fuente de aprovisionamiento.

También pensamos dar respuesta a los Jardines y Colegios que no tienen laboratorios especiales. Los experimentos pueden hacerse en el aula. Sólo se podrá necesitar, como complemento, una heladera o una cocina.

Estas entregas quieren desmitificar la Ciencia. No es difícil enseñarla. Puede ser amena y divertida. Los alumnos y los docentes pueden disfrutar enseñando y aprendiendo.

En este artículo trabajaremos con productos comestibles, en algunos casos degustaremos lo realizado y también cocinaremos.

Los experimentos que pondremos a vuestra consideración implican "cambios". Aprenderemos las características de estos cambios partiendo de los "elementos iniciales", analizando el proceso para llegar a los "resultados finales".

Nunca nos olvidemos "qué estamos haciendo" y "por qué lo hacemos". Siempre partimos de un hecho o de materiales conocidos. Formularemos preguntas y las responderemos, realizando el experimento.

Cada propuesta podrá adaptarse fácilmente a un amplio espectro de edades, desde el Nivel Inicial hasta el Tercer Ciclo de la E.G.B.

MEZCLANDO COSAS - SOLUCIONES

El universo está formado por un montón de elementos, de compuestos, de "cosas". El universo está formado por materia. La mayor parte de la materia se encuentra mezclada con otra materia. Si dicha mezcla es homogénea estamos en presencia de una solución. Agua y azúcar mezclados forman una solución.

Homogéneo implica que si tomamos una muestra en varias partes de la solución (arriba y abajo, por ejemplo) estas tienen las mismas propiedades.

Las soluciones están formadas por un compuesto llamado solvente y otro denominado soluto. Las partículas del solvente se encargan de separar a las partículas del soluto. El soluto se disuelve en el solvente. Este proceso es llamado difusión.

Pongamos una cucharita con azúcar en un vaso con agua y mezclemos (esto lo pueden hacer todos los alumnos en sus mesas o pupitres). El azúcar (soluto) se disuelve en el agua (solvente) formando una solución. La misma es homogénea y los cristalitos del azúcar no se pueden visualizar. Con una pajita bebemos una pequeña porción de la parte superior del vaso, nos enjuagamos la boca con agua sin azúcar, y bebemos nuevamente, utilizando la pajita, una muestra tomada de la parte inferior del vaso. ¿El gusto es el mismo?

Ahora tratemos de volver a observar lo cristales de azúcar. Dejamos lo vasos con agua y azúcar abiertos, expuestos al aire (cada alumno marca su nombre en el vaso y los dejamos todos juntos y cerca de una ventana). El agua se evaporará. Al día siguiente, cuando volvemos al colegio, cada vaso tendrá menos agua. Mezclamos y probamos el agua ¿estará más o menos azucarada que ayer? ¿por qué?

Vertemos un poco sobre un plato playo descartable y esperamos otro día. ¿La evaporación será ahora más rápida o más lenta? ¿por qué? Tomemos en cuenta que la superficie del agua expuesta al aire es mayor cuando el agua está en el plato que cuando estuvo en el vaso.

Cuando casi todo el agua se evapore veremos nuevamente los cristalitos de azúcar.

Pasemos a otra serie de experimentos tratando de profundizar los conceptos ya aprendidos. Emplearemos un vaso casi lleno con agua. Agregamos una cucharita, al ras, de polvo para hacer jugo de frutas. Mezclamos hasta que se disuelva totalmente. Agregamos una segunda cucharita con el polvo, mezclamos y seguimos agregando el polvo para hacer jugo de frutas hasta que observamos que el polvo no se disuelve más en el agua. Estamos en presencia de una solución saturada.

El solvente (el agua) no puede separar más las partículas del soluto (polvo para hacer jugo de frutas). Sabemos, entonces, cuál es la cantidad de polvo necesaria para saturar el vaso con agua.

Repetimos la prueba empleando dos vasos diferentes, con la misma cantidad de agua pero en un vaso el agua es fría y en el otro es tibia. ¿El aumento de la temperatura del agua favorece, o no, la disolución del polvo?

CARBOHIDRATOS

La materia está formada por diferentes elementos (carbono, oxígeno, nitrógeno, hidrógeno, etc.) Los elementos forman compuestos. Primeramente se pensó que el agua era un elemento, hoy se sabe que es un compuesto formado por hidrógeno y oxígeno.

Los elementos se combinan en cantidades fijas para formar cada compuesto ("2" de hidrógeno y "1" de oxígeno forman el agua).

Los azúcares y los almidones están formados por tres elementos (carbono, hidrógeno y oxígeno). Como el hidrógeno y el oxígeno forman el agua, se los denominaron carbohidratos (carbono con agua).

Comprobaremos una muy interesante propiedad de los almidones. Demostraremos que estos están formados por largas cadenas de azúcares. Tomemos una galletita de agua. La misma está formada por harina (que es un almidón), agua y polvo para hornear. En la preparación de las galletitas de agua no se emplea azúcar.

Pongamos unos trocitos de la galletita en nuestras bocas (¡se imaginan a todos los alumnos haciendo esto!) y sin morder ni masticar esperemos unos minutos. La saliva que está en la boca moja la galletita. Un producto químico que se encuentra en la saliva empieza a romper las cadenas que forman la harina de las galletitas. Si tenemos un poco de paciencia podremos empezar a sentir el cambio del gusto de la galletita de agua. Sentimos, poco a poco, un gusto dulce en la boca pues la ruptura de las cadenas del almidón libera azúcar.

PROTEÍNAS

Los científicos observaron que algunos compuestos existentes en los "materiales vivos" se comportaban de manera poco "habitual". Cuando se calentaban líquidos como la sangre o la clara de huevo no entraban en ebullición como otros líquidos sino que se convertían en sólidos. Y lo más extraño resultó que dichos sólidos no volvían nunca más a ser líquidos.

Paralelamente se pudo determinar que dichos compuestos eran muy importantes para los seres vivos. Entonces fueron llamados "proteínas" (que quiere decir "de vital importancia").

Las proteínas son compuestos muy complicados de estudiar. Algunos se disuelven en agua (como la clara de huevo), otros son fibras (los pelos). Pero "algo" tenían que tener en común. Los elementos químicos que forman las proteínas son siempre los mismos: carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno. Estos cuatro elementos se combinan (a veces aparece un quinto elemento, el azufre) y forman unos pequeños compuestos llamados aminoácidos. Las proteínas son cadenas de aminoácidos.

La clara de huevo es un excelente punto de partida para estudiar las proteínas. Está formada por cerca de un 87% de agua, minerales y alrededor de un 9% de proteínas.

Tomemos algunos huevos que se encuentren a temperatura ambiente. Separemos la clara de la yema. La clara de un huevo es colocada en una ensaladera pequeña. En un vaso, que tiene un poco de agua, agregamos una cucharita con la clara de huevo. ¿Se disuelve, o no, la clara de huevo?

Batimos lo que nos quedó de la clara de huevo, en la ensaladera, hasta tener "merengue". Una cucharita del merengue es agregado a otro vaso con un poco de agua. ¿El merengue se disuelve en el agua?

Demostramos algo muy interesante. La clara de huevo es su estado natural se disuelve en agua. Al batirla y obtener merengue, la clara de huevo se "desnaturalizó", cambió su forma original, sus propiedades cambiaron. La clara desnaturalizada no puede volver a su estado natural.

Cuando las proteínas, por alguna razón, pierden su estado natural, cambian sustancialmente su comportamiento. Las cadenas de aminoácidos sufren cambios irreversibles.

"MICROBIOS"

Todos sabemos que muchas comidas pueden tener muy buenos sabores y olores, y que bajo otras circunstancias estos sabores y olores pueden ser "muy feos".

También, transformaciones de comidas derivan en otras comidas (la leche se transforma en queso, las uvas en vinos).

Los causantes de estos cambios son unos pequeños "materiales vivos" llamados microbios. Hay microbios que dan comestibles de rico sabor y otros microbios que producen productos no aptos para la ingesta.

La fabricación del vino es un ejemplo muy demostrativo. Las uvas pueden dar ricos vinos cuando determinados microbios se combinan con ellas, utilizan el azúcar que hay en las uvas produciendo alcohol y un gas (dióxido de carbono). Los microbios que producen vinos imposibles de beber utilizan el alcohol formado por los primeros microbios para "arruinar" el vino. ¿Cómo se solucionó el problema? Se calienta el vino, cuando tiene buen gusto, desnaturalizando las proteínas de los segundos microbios (los que cambian el gusto del vino de bueno a malo). Con sus proteínas desnaturalizadas estos microbios no pueden actuar.

Unos microbios muy conocidos son las levaduras. Se pueden comprar en el supermercado. Mezclamos un poco de levadura en una taza llena con agua tibia, mezclamos y la dividimos en tres partes iguales que colocamos en tres vasos diferentes.

Al primer vaso le agregamos 1/4 de cucharita de azúcar, al segundo 1/4 de cucharita de azúcar más 1/4 de cucharita de sal, al tercer vaso no le agregamos ni azúcar ni sal. Mezclamos el contenido de estos tres vasos con tres cucharitas limpias y diferentes. Introducimos los tres vasos en una fuente grande que tiene agua tibia (calentamos a "baño María"). ¿Qué vaso tiene la mayor actividad? ¿Qué vaso produce la mayor cantidad de burbujas? ¿El azúcar favorece, o no, la acción de la levadura? ¿Qué sucede con la sal?

Usaremos este experimento para fabricar unos ricos biscochitos. Necesitamos el contenido de los vasos del experimento anterior, cuatro tazas y media de harina común, una yema de huevo.

Mezclamos la harina y la levadura hasta formar una masa uniforme que no se pegue en los dedos. Ponemos la masa en una fuente aceitada, cubrimos con un repasador y dejamos reposar hasta que la masa tome el doble de su volumen original. Las burbujas que se forman por la acción de la levadura no pueden siempre salir del interior de la masa y aumentan el volumen de la misma.

Seguimos con "las manos en la masa". Hacemos los biscochitos, creamos diferentes formas y diseños con trozos pequeños de masa. Los colocamos sobre una placa de horno, aceitada y enharinada. Pintamos, con la yema de un huevo, e introducimos todo en el horno (que ya debe estar, aproximadamente, a 240 ºC). Diez minutos de cocción serán suficientes para tener unos sabrosos biscochitos...

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