LO QUE LA ESCUELA DEBE APRENDER

DEL JARDÍN DE INFANCIA

(enviado por Nila Vigil)

(Autor: Martin R. Textor. El original es en Alemán,

Macarena Ortega, realizó la traducción)

Hace años en el Perú existieron los jardines de infancia. Los cambios y la modernización de la educación los involucraron en el Programa de Educación Inicial y Básica, asumiendo su rol, competencias y actividades articuladas en una secuencia integral. La reflexión que a continuación compartimos, releva la importancia de la participación de los padres de familia en la educación de los niños y niñas desde temprana edad. El espíritu y quehacer de los jardines de infancia en la historia de la educación peruana son recordados y demandados en su función. Actualmente existen cunas que si bien cumplen su función, deberían desarrollarse de manera más pedagógica.

El artículo que a continuación compartimos debe llevarnos a reflexionar sobre esta modalidad de educación y valorar y rescatar de ella aquello que enriquezca nuestro quehacer educativo en nuestras escuelas de educación básica.

Los padres y los niños se muestran complacidos con los jardines de infancia, a los que los niños generalmente asisten gustosos. La mayoría de las veces los niños encuentran satisfacción y equilibrio en este lugar que despierta su curiosidad y los convierte en personas motivadas y activas.

Sin embargo, al observar las escuelas nos encontramos con una situación distinta: Los niños y los padres adoptan una actitud crítica, ya que no se sienten satisfechos con los docentes ni con la clase, y se quejan por el estrés que la escuela ocasiona a los alumnos. ¿Qué es lo que hace mejor, o simplemente diferente, al jardín de infancia?

En el jardín de infancia se presta atención a todos los aspectos del desarrollo y la personalidad de los niños, sin limitarse únicamente al campo cognitivo. Los niños son estimulados en todas las áreas. Los campos social, emocional, cognitivo, lingüístico, motriz, creativo, entre otros, son desarrollados paralelamente. Este desarrollo se lleva a cabo a través de una variedad de métodos: juegos de improvisación y juegos dirigidos, juegos de roles, proyectos, lecturas y narraciones, discusiones, excursiones, observación de la naturaleza, experimentos, dibujos, bricolaje, canto, danza, fiestas, etc.

Al jardín de infancia asisten niños de distintas edades (3, 4, 5 años), es importante realizar una diferenciación interna. A pesar de la estructura básica, las actividades diarias se organizan de forma flexible. Es sumamente importante que se le brinde al niño todas las posibilidades de libre desarrollo, que le permitan elegir y afianzar su independencia y autoconfianza. Deben tenerse en cuenta, por un lado, diferentes principios pedagógicos como el aprendizaje basado en experiencias, descubrimientos y ejemplos y, por otro lado, la orientación del niño mediante diferentes actividades prácticas.

En cuanto a la relación profesor - alumno, ésta es mucho más estrecha, emocional y participativa en Educación Inicial. Estas profesoras se interesan por los niños, sus vivencias y experiencias. Se les acercan, conversan con ellos y les expresan sus sentimientos. Se puede apreciar en ellas la predisposición para educar.

El plan de estudios de las escuelas también muestra la importancia de una buena enseñanza; sin embargo, transformar esta preocupación en un método pedagógico apropiado a la realidad es algo sumamente difícil de realizar.

Mayor confianza y unión

En el jardín de infancia es raro ver que se haga a un lado a un niño por su origen. La mayoría de las veces los niños de diferentes culturas juegan juntos sin problemas. Sólo raras veces aparecen prejuicios y animadversiones hacia las diferentes nacionalidades.

A diferencia de las escuelas primarias, en el jardín de infancia existe un mayor grado de integración de los niños discapacitados. Además de los jardines de niños ya integrados, cada vez son más las instituciones que ponen en práctica la integración individual. No sólo en estos casos, sino también al tratar a niños con problemas de comportamiento y de desarrollo, los jardines de infancia trabajan con diversos especialistas, entre los que se incluyen a quienes se dedican a la estimulación temprana y a los terapeutas. Además, a menudo otros especialistas visitan los jardines de infancia para revisar el trabajo que realizan las profesoras de educación inicial y procurar ampliar su competencia pedagógica.

A diferencia de las escuelas, los jardines de niños se abren a las familias y al resto de la comunidad. Se da una relación con los padres con quienes se conversa sobre el desarrollo de los niños. Al mismo tiempo mantienen un contacto (más o menos) intenso con la parroquia, la comunidad y los servicios o asociaciones psicológicas y sociales.

Queda comprobado por lo tanto, que los jardines de niños cumplen una función diferente a las escuelas. No son simples instituciones de enseñanza, sino instituciones de "asesoramiento, formación y educación" (§22 párrafo 2 Ley a favor del niño y el adolescente). Las profesoras de educación inicial tienen un papel más importante que el de simplemente enseñar. Ellas son las responsables de la culturización, socialización y personalización de los niños. No se dedican solamente a la medición de conocimientos y al desarrollo de capacidades cognitivas.

LAS PERSPECTIVAS DE LAS ESCUELAS

¿Qué pueden aprender entonces, las escuelas de los jardines de infancia? En primer lugar, pueden descubrir el gran significado que tiene la familia para el desarrollo del niño y aceptar trabajar al lado de los padres en lo que se podría llamar "una colaboración de la educación de los niños." En segundo lugar, pueden influenciar positivamente en la educación familiar a través de estas medidas de trabajo con los padres. Por último, pueden dedicar más tiempo a las dinámicas de grupo de modo que todos los niños participen en la clase y se sientan cómodos en ella. Los profesores deben tratar a los niños como individuos únicos y prestar atención a las diferentes formas de personalidad, así como a las características individuales de cada uno, respetando sus valores y todos los aspectos de su desarrollo.

Lo importante es que las escuelas utilicen mejor las posibilidades de desarrollo personal que ofrece el plan de estudios, para lo cual deben aprovechar mejor las clases y realizar un cambio en la organización de la escuela, de modo que se pueda contar con más tiempo para realizar proyectos, cursos sobre diferentes intereses (sin notas), trabajos con medios de información, actividades recreativas, fiestas de la clase y la escuela, deportes, teatro, excursiones, encuentros fuera de la escuela, etc. Al realizar estos cambios los alumnos podrán tener una mayor participación en la escuela, y se convierten en parte activa en la organización de ésta, lo que tendrá consecuencias positivas en su motivación por el estudio.

Se deben utilizar todos los recursos actualmente disponibles que permitan aumentar el trabajo en grupos pequeños y el trabajo individual. De esta forma se fomenta, por un lado, la capacidad de agruparse en equipos, la comunicación, y la capacidad para solucionar problemas y, por otro lado, el aprendizaje individual y la autoresponsabilidad, características importantes para el ser humano del siglo.

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